
Cuando toca renovar un vehículo de la empresa, la discusión suele acabar en una comparación entre la cuota del renting y el precio de compra. Esa comparación está incompleta: una cuota mensual y un precio de compra no se pueden poner uno al lado del otro sin más. La forma de compararlos de verdad es calcular cuánto te cuesta cada kilómetro con cada opción, contando todos los gastos. Esta guía te explica cómo hacerlo con tus propios datos.
Qué es el coste por kilómetro y por qué sirve para decidir
El coste por kilómetro es el resultado de dividir todo lo que te cuesta un vehículo en un periodo entre los kilómetros que ha recorrido en ese periodo. Su ventaja es que pone en la misma unidad cosas muy distintas: la cuota del renting, la amortización de un vehículo comprado, el combustible, los neumáticos o el taller.
Para decidir entre renting y compra, lo que haces es estimar el coste por kilómetro de cada opción para el uso que vas a dar al vehículo, y compararlos. Y para estimar bien, la mejor base es lo que te han costado tus vehículos hasta ahora.
Qué incluye cada opción
Los contratos de renting varían mucho, así que lo primero es leer qué incluye el tuyo. La tabla resume lo que suele ir dentro y fuera de cada opción:
| Concepto | Compra | Renting |
|---|---|---|
| Coste del vehículo | Precio de compra, menos lo que obtengas al venderlo. | Incluido en la cuota. |
| Mantenimiento y revisiones | Lo pagas tú. | Suele estar incluido; compruébalo. |
| Neumáticos | Los pagas tú. | Depende del contrato. |
| Seguro | Lo contratas y pagas tú. | Suele estar incluido; revisa coberturas y franquicias. |
| Impuestos del vehículo | Los pagas tú. | Depende del contrato. |
| Combustible | Lo pagas tú. | Lo pagas tú. |
| Exceso de kilómetros | No aplica. | Se cobra aparte si superas los contratados. |
| Daños al devolverlo | No aplica. | Se pueden cobrar los desperfectos que excedan el desgaste normal. |
El tratamiento fiscal de cada opción también es distinto, y depende de tu forma jurídica y del uso del vehículo. Consulta ese punto con tu asesor antes de decidir, porque puede cambiar el resultado.
Cómo calcularlo paso a paso
- Estima los kilómetros anuales que hará el vehículo. Si va a sustituir a otro, usa los kilómetros reales del que tienes.
- Fija el periodo de comparación, por ejemplo cuatro o cinco años, y úsalo igual para las dos opciones.
- Suma los costes de la compra: precio de compra menos el valor estimado de reventa al final del periodo, más mantenimiento, neumáticos, seguro, impuestos y reparaciones previstas. Si financias la compra, incluye los intereses.
- Suma los costes del renting: todas las cuotas del periodo, más lo que no incluye el contrato y una previsión para exceso de kilómetros o daños al devolverlo.
- Divide cada total entre los kilómetros del periodo. El combustible es igual en las dos opciones para el mismo vehículo, así que puedes dejarlo fuera de la comparación o sumarlo en ambas.
Un ejemplo con números
Supón una furgoneta que hará 30.000 km al año durante cuatro años, 120.000 km en total. Las cifras son inventadas para el ejemplo:
- Compra: 28.000 euros de precio, 9.000 de valor de reventa, 6.000 de mantenimiento y neumáticos, 4.800 de seguro e impuestos y 2.000 de reparaciones. Total: 31.800 euros, es decir, unos 0,27 euros por kilómetro.
- Renting: 48 cuotas de 600 euros con mantenimiento, neumáticos y seguro incluidos, 28.800 euros, más 600 de impuestos no incluidos y 500 de previsión por daños. Total: 29.900 euros, unos 0,25 euros por kilómetro.
En este ejemplo saldría algo más barato el renting, pero basta con que la furgoneta haga más kilómetros de los contratados, o que el valor de reventa sea mayor, para que el resultado cambie. Por eso conviene repetir el cálculo con varios escenarios.
Lo que más pesa en el resultado
- Los kilómetros reales. Si contratas menos kilómetros de los que harás, el exceso encarece el renting. Si contratas de más, pagas por kilómetros que no usas.
- Cuánto tiempo te quedas el vehículo. Comprar suele compensar más cuanto más años lo mantienes, siempre que no se dispare el gasto en reparaciones.
- El uso que le das. Un vehículo que trabaja en condiciones duras puede tener más desgaste y más daños al devolverlo.
- Tu capacidad de gestión. Con la compra, el mantenimiento y las averías son cosa tuya. Si no tienes a nadie que lo lleve, ese tiempo también cuesta.
Errores frecuentes
- Comparar la cuota con la letra del préstamo. Deja fuera seguro, mantenimiento y reventa.
- Estimar los kilómetros a ojo. Es el dato que más influye y el más fácil de medir si tienes historial.
- Olvidar el valor de reventa. Un vehículo comprado vale algo al final; ignorarlo exagera el coste de la compra.
- No revisar después. Una vez tomada la decisión, comprueba cada año si el coste por kilómetro real se parece al previsto.
Cómo te ayuda Geotrackr
Para hacer bien esta comparación necesitas dos datos fiables de tu flota actual: cuántos kilómetros hace cada vehículo y cuánto te cuesta. Geotrackr te los da. En los gastos y coste por kilómetro imputas a cada vehículo sus repostajes, reparaciones y cualquier factura, y obtienes su gasto anual y su coste por kilómetro, tanto si es comprado como si es de renting.
El panel reúne los kilómetros, los consumos y el gasto de cada vehículo y te deja compararlos entre vehículos y entre periodos, así que puedes ver qué te ha costado de verdad un vehículo comprado frente a uno de renting que haga un trabajo parecido. El histórico de rutas te ayuda además a vigilar los kilómetros de los vehículos de renting para no pasarte de los contratados. Puedes ver todas las funciones en la página de funcionalidades.


